Entre flores amarillas

Las redes sociales tienen como todo, su lado bueno y su lado malo. O lo que es más preciso: su lado real y su lado falso. Un lado muy muy falso e interesado. Vemos una imagen y con el refrán de: “Una imagen vale más que mil palabras”, nos creemos absolutamente todo lo que aparece en nuestro muro.
Lo que nos cuesta entender, es que detrás de un perfil, más o menos atractivo, hay una persona que no conocemos. No sabemos si es sincera, o es más falsa que una moneda de 3€. Desconocemos cuanto de fiel son sus fotos a la realidad, si la parte que nos muestra es cierta, o qué porcentaje de verdad tiene. Quizá es totalmente real, o quizá todo está sutilmente decorado para ese”postureo” que suele gustar y generar muchos likes.

Ya hemos hablado en anteriores post como este, “Tú, eres tú” de las consecuencias que puede tener admirar ciertos perfiles, con una obsesión tal, que llegue a convertirse en un gran sentimiento de frustración para el espectador. Obsesionarse además, con algo que quizá ni siquiera es real.
Pero hoy me quiero centrar más en las relaciones, en esa unión que surge con alguien, debido a ver su cotidianidad en una red social. Compartes tu rutina, tus comidas, entrenamientos, tus aventuras, tus metas, tu estilo de vida, con esas personas que aunque quizá no hayas visto en nunca en persona, viven y comprenden la vida de tu misma manera. De pronto, lo que parece algo frío, de forma natural, se convierte en una cercanía que incluso no tienes con personas que ves en tu día a día.
Es una suerte conectar con alguien que conoces, de esa manera.S in embargo, con personas que nunca has tenido delante, que no has podido sentir ese feeling en persona, es más difícil que ocurra esa conexión.
Por eso cuando ocurre, es algo simplemente único.
Gracias a la Maratón de Madrid, y toda la pasión que mueve la afición por el running, mi Lady Compostela, Andrea venía la capital desde Vigo. Quiso que formáramos parte de su visita a Madrid, nosotros y Nictecilla, Sofía, esa chica tan preciosa que conocí gracias a una quedada de corredoras hace unos meses y al ser un evento running, no pude profundizar con ella todo lo que me hubiera gustado.
Llegó el día; fue estar juntas las 3 y conectar desde el primer instante. Cualquiera hubiera dicho que éramos amigas de toda la vida. Compartimos pocos momentos, menos de lo que nos hubiera gustado, pero increíbles. Esto es tan sólo el inicio de una gran amistad. Café, charlas absurdas de cosas que quizá sólo entendemos nosotras, un paseo al sol con una cámara de fotos, una cena healthy y conversaciones más profundas. Dos días, que sin duda las tres recordaremos, y que se volverán a repetir en cuanto podamos.

Os dejo con las fotos de aquella tarde que recordaremos siempre con cariño… entre flores amarillas.

Outfit:

Tres sonrisas permanentes

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Os recomiendo sus webs que son una auténtica pasada, llenas de positividad y healthy lifestyle que no os podéis perder:

Sofía Nictecilla: Nictecilla reflexiona
Andrea Lady Compostela: Hashtag Saludable
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Un espacio para compartir mi forma de ver y entender el mundo. Un espíritu libre, aventurero y por qué no admitirlo: loco, caótico, pero auténtico.Porque la vida sin pasiones no tiene sentido. ¿Las mías? Moda, Fotografía, Fitness, Viajes, y un estilo de vida saludable y pleno, resultado del equilibrio perfecto entre alma, cuerpo y mente. Aquí encontrarás una mezcla de todo eso, una búsqueda de la felicidad, un camino por recorrer...

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